Te amo...en serio que si y no tienes la menor idea de cuan grande es este sentimiento por ti, pero algunas veces no comprendo tus palabras ni la razón de tus acciones. Algunas veces quiero que no escuches mis palabras, sino mi corazón y que no veas mis duros movimientos, sino la tristeza en mis ojos. El problema es que no sé si eres demasiado distraído o simplemente te niegas a ver lo que grita mi alma. No es mi intención causar tanto alboroto, te lo juro y sé que es complicado entenderme y soportar tanto odio de mi parte, sin embargo a pesar de exigir espacio lo que en realidad necesito es a alguien incondicional que se quede ahí; yo se que no pido poco, pero es lo único que imploro.
Otra cosa es que sé que a veces soy demasiado cariñosa o que me gusta estar pegada a tí todo el tiempo y pues no puedo pedir perdón, así soy y es algo que no puedo cambiar. Yo sé....más bien, me imagino...que llego a hartarte. Algunos besos no correspondidos me lo dicen. Entiendo que estás cansado o enojado y está bien...todos tenemos esos días, pero cuando yo me siento así intento que un beso, un abrazo o siquiera una mirada me reconforten y ¿sabes qué? si lo logran y me devuelven la sonrisa, pero en cambio tú...a veces siento que incluso te molesto y no quiero que eso pase. Me duele que me ignores o que parezca que tomes comentarios y acciones mías a la ligera siendo que cada cosa que hago por ti o te digo es sincera y viene del corazón aunque tu indiferencia me devuelve el comentario en un flechazo rudo que me lastima. Otra cosa que me molesta....no, que me entristece es precisamente el hecho de tu indiferencia en este caso para nuestras peleas. Sé que muchas (si no es que todas o la mayoría) las provoco por algún ataque mío de ira, pero también soy yo siempre la que tiene que hablar primero para arreglarlas, lo cual es justo siendo que yo las provoco, pero pues...a veces siento que no te importa; que si así fuera tu intentarías aunque sea entenderme, pero siempre mantienes la postura de que tú tienes la razón (si no me crees, mencióname una sola ocasión en la que según tú hayas aceptado tener la culpa). No te estoy culpando por todas las cosas, pero pues si hubieron momentos en los que tus acciones me molestaron y fui yo la que terminó pidiendo disculpas. Te escribo cosas largas y llenas de sentimientos, me tomo el tiempo suficiente para escuchar claramente lo que el corazón me dicta para que al final me robes toda la motivación a escribirte más cosas con respuestas tuyas tan sencillas y repetitivas. Tengo tanto que decir, pero las lágrimas no crean palabras y mucho menos los latidos del corazón...al menos ya no para mí. Discúlpame por este desahogo tan largo, discúlpame por no dejar que tú tomaras la iniciativa para resolver una pelea desde el principio, discúlpame por las palabras soberbias de este mensaje y sobre todo discúlpame por enamorarme de ti.

