miércoles, 29 de junio de 2011

(Helena) Capítulo II: La Resistencia

¿Qué hacer? ¿Acaso estaba soñando? Pero todo era tan real y no se sentía como si estuviera dormida. Comencé a caminar distraídamente sin dirección alguna tratando de buscar una lógica a todo, cuando un cuchillo paso rozando mi brazo y provocando un corte en mi chamarra. Volteé al instante y un hombre de barba café, de alta estatura, lentes oscuros y gabardina y sombrero negro, me apuntaba con una pistola.

-¿Quién eres? –le pregunté asustada.

-La número 13 de la semana –respondió de forma seca mientras accionaba su arma. Todo ocurrió en cámara lenta. Vi la bala salir del arma perseguida por una nube consecuente de la velocidad del disparo. Cerré los ojos. Tic tac tic tac, mi reloj mental seguía sonando y no sentía nada. Me decidí a abrir los ojos y otra silueta vestida de negro y con una gabardina se encontraba frente a mí con espada en mano. La bala se encontraba en el suelo, aún caliente, partida a la mitad.

-Esto es territorio de la Resistencia. No busques víctimas aquí –era un chico el que se encontraba frente a mí. De unos 20 años, no más. También era alto y de cabello negro. Su voz era algo profunda y poseía un toque de misterio y seducción en ella.

El hombre que me había atacado hace un momento dio media vuelta y salió corriendo. Pude notar nerviosismo en su movimiento al dar la vuelta.

El chico volteó hacia mí y su mirada penetraba en la mía de forma severa y muy fría. Sus ojos tenían un tono muy extraño entre azul y verde. Encantaban, pero también paralizaban. Era pálido y sus facciones finas. Su cabello negro le llegaba hasta las cejas y brillaba con el sol que yacía escondido tras las nubes. Su playera y su pantalón eran del mismo color de su gabardina y cabello. No se veía musculoso, pero su espalada era un poco ancha y sus venas se marcaban ligeramente en sus brazos denotando que sí poseía fuerza suficiente. Usaba guantes de piel que se cortaban a la mitad de sus dedos y en cinturón que llevaba, su espada y dos pistolas reposaban.

-Pero que inútil eres, no pudiste ni siquiera intentar defenderte. No sobrevivirás aquí.

-Pero yo…

-Camina, tenemos que irnos antes de que más sorpresas aparezcan por aquí –dijo interrumpiéndome de una manera muy altanera. Pasó a mi lado y se siguió de largo. Yo lo seguí en silencio sin atreverme a cruzar otra palabra con esa mirada tan intimidante.

Después de unos minutos, llegamos a una gran mansión. En mi época, era el hogar de un poderoso político, pero ahora estaba en ruinas y sin señales de vida. Todo estaba destruido por dentro, entonces el chico me llevó al sótano. Ahí, una puerta secreta se abrió detrás de la enorme caldera y entramos.

Era un lugar bien decorado, una especie de sala de estar. Había muchas personas. La mayoría con gabardina negra y vestida de forma similar a mi salvador.

-Geist…la has encontrado –dijo un hombre canoso de expresión amable. Usaba anteojos y era de los pocos vestidos de frak en ese lugar.

-Y ya se encontraba en compañía de un miembro de la Abgrund –contestó el chico realizando una pequeña reverencia.

-A tiempo como siempre, Geist. Ni más ni menos –le dijo el anciano mientras sonreía de forma ligera al chico.

-Sólo cumplo órdenes, maestro Wissen.

-Disculpen, ¿pero alguien podría explicarme lo que pasa? –me atreví a preguntar y el anciano se acercó a mí sonriendo.

-Claro que sí, Jessica. Pero pasemos los tres a mi estudio. Ahí podremos explicarte todo con tranquilidad.

-Pero díganme, ¿dónde estoy, en el futuro? –pregunté ansiosa mientras caminaba detrás de ellos hacia el estudio.

-Es una dimensión alterna. Nosotros le llamamos Vorhölle o Limbo –respondió Geist. Fue como un golpe en la cabeza o un cubetazo de agua fría. Su respuesta me paralizó.

lunes, 27 de junio de 2011

(Helena) Capítulo I: Futuro(?)

Fecha: 3 de Marzo de 2005

Salí de casa de la casa azotando la puerta. Otra discusión más debido a mi extraño gusto de vestir y de mi música tan supuestamente extraña. Me puse los audífonos y puse el iPod en aleatorio, la primera canción fue 21 Guns de Green Day. Cerré los ojos y me detuve por un momento. Entré en un pequeño callejón que se encontraba por ahí y me recargué en la pared. En seguida, una pregunta vino a mi mente: ¿Y si todo el mundo despareciera y quedara simplemente yo? Abrí lentamente los ojos y me quedé mirando hacia la nada mientras pensaba en esa pregunta. De la pequeña mochila de donde había sacado mi reproductor de música saqué también un cuchillo y lo mira fijamente, su navaja brillaba intensamente a pesar del nublado de día que había. En cuanto miré la hoja de aquella arma blanca las imágenes comenzaron a llegar a mi cabeza.

-¿Por qué no le hablas a nadie en la escuela?

-Son todos una bola de cretinos.

-Pero hija, a pesar de que nos enorgullecen tus calificaciones, tu padre y yo creemos que deberías tener un poco más de vida social.

-¿Y ser como ellos? No gracias.

-Tal vez si cambiaras un poco tu forma de vestir y de maquillarte, la gente se acerque a ti.

-¿Me estás diciendo rara, mamá?

-Claro que no, sólo digo que deberías buscar amigas para que platiquen de ropa y chicos. Es lo que hacen las niñas de tu edad, cariño.

-Mira, mamá…en primer lugar, no soy una niña, acabo de cumplir los 18 años y en segunda… ¿ropa y chicos! No soy de esa clase de “niñas”. Son temas patéticos.

Regresé a la realidad y volví a mirar la cuchilla. Nunca he matado o lastimado si quiera a una persona o un animal y no quiero hacerlo, sin embargo, un enorme deseo de desahogo me dice que la única forma de tranquilizarme es viendo a los demás sufrir en cuerpo lo que yo sufro en mente. Cerré los ojos de nuevo. Sentí un enorme mareo y un escalofrío recorrer mi cuerpo de pies a cabeza. Abrí de nuevo los ojos, pero lo hice con miedo, como si al hacerlo fuera a…morir.

Sentí algo muy curioso en el ambiente, así que de forma precavida salí del callejón, todo estaba lleno de papeles, los edificios y los pocos autos que se encontraban por ahí estaban llenos de marcar de balazos y de marcas de sangre. Mi mano se deslizó por unas balas clavadas en la pared. Fue aterrador. Pude escuchar gritos de pánico, balazos y lloriqueos. Es como si pudiera ver todo lo que había pasado en ese lugar. Retiré la mano enseguida y sin pensarlo dos veces me dirigí a mi casa. La puerta estaba abierta.

Todo el lugar estaba desordenado, había papeles por todas partes y apestaba a que algo llevaba podrido ahí varios días. Entré a la cocina que era la habitación más próxima a la puerta. Había hojas de periódico regadas en el piso. Tomé una y leí el encabezado: “Ola de asesinatos y terrorismo en el estado de New Jersey”. ¿Qué demonios sucedía aquí? Tomé otra hoja y leí el encabezado nuevamente: “New Jersey: El estado más peligroso de América en tan sólo 15 años”. Arrojé la hoja del periódico cuando vi la fecha. 3 de Marzo de 2020. ¡En verdad habían pasado 15 años!

Introduciendo Helena

Bueno este es un song-fic por así decirlo ya que me insipiré en la canción Helena de My Chemical Romance aunque tambien me inspiré en otras como 21 Guns de Green Day. Lo curioso es que esta historia fue primero un sueño del que conocía el inicio y parte de la trama, pero ahora lo he desarrollado para hacerlo parecer más como un fic. Espero que lo aprecien...
♠Lustfully, the Black Rabbit♣