Fecha: 3 de Marzo de 2005
Salí de casa de la casa azotando la puerta. Otra discusión más debido a mi extraño gusto de vestir y de mi música tan supuestamente extraña. Me puse los audífonos y puse el iPod en aleatorio, la primera canción fue 21 Guns de Green Day. Cerré los ojos y me detuve por un momento. Entré en un pequeño callejón que se encontraba por ahí y me recargué en la pared. En seguida, una pregunta vino a mi mente: ¿Y si todo el mundo despareciera y quedara simplemente yo? Abrí lentamente los ojos y me quedé mirando hacia la nada mientras pensaba en esa pregunta. De la pequeña mochila de donde había sacado mi reproductor de música saqué también un cuchillo y lo mira fijamente, su navaja brillaba intensamente a pesar del nublado de día que había. En cuanto miré la hoja de aquella arma blanca las imágenes comenzaron a llegar a mi cabeza.
-¿Por qué no le hablas a nadie en la escuela?
-Son todos una bola de cretinos.
-Pero hija, a pesar de que nos enorgullecen tus calificaciones, tu padre y yo creemos que deberías tener un poco más de vida social.
-¿Y ser como ellos? No gracias.
-Tal vez si cambiaras un poco tu forma de vestir y de maquillarte, la gente se acerque a ti.
-¿Me estás diciendo rara, mamá?
-Claro que no, sólo digo que deberías buscar amigas para que platiquen de ropa y chicos. Es lo que hacen las niñas de tu edad, cariño.
-Mira, mamá…en primer lugar, no soy una niña, acabo de cumplir los 18 años y en segunda… ¿ropa y chicos! No soy de esa clase de “niñas”. Son temas patéticos.
Regresé a la realidad y volví a mirar la cuchilla. Nunca he matado o lastimado si quiera a una persona o un animal y no quiero hacerlo, sin embargo, un enorme deseo de desahogo me dice que la única forma de tranquilizarme es viendo a los demás sufrir en cuerpo lo que yo sufro en mente. Cerré los ojos de nuevo. Sentí un enorme mareo y un escalofrío recorrer mi cuerpo de pies a cabeza. Abrí de nuevo los ojos, pero lo hice con miedo, como si al hacerlo fuera a…morir.
Sentí algo muy curioso en el ambiente, así que de forma precavida salí del callejón, todo estaba lleno de papeles, los edificios y los pocos autos que se encontraban por ahí estaban llenos de marcar de balazos y de marcas de sangre. Mi mano se deslizó por unas balas clavadas en la pared. Fue aterrador. Pude escuchar gritos de pánico, balazos y lloriqueos. Es como si pudiera ver todo lo que había pasado en ese lugar. Retiré la mano enseguida y sin pensarlo dos veces me dirigí a mi casa. La puerta estaba abierta.
Todo el lugar estaba desordenado, había papeles por todas partes y apestaba a que algo llevaba podrido ahí varios días. Entré a la cocina que era la habitación más próxima a la puerta. Había hojas de periódico regadas en el piso. Tomé una y leí el encabezado: “Ola de asesinatos y terrorismo en el estado de New Jersey”. ¿Qué demonios sucedía aquí? Tomé otra hoja y leí el encabezado nuevamente: “New Jersey: El estado más peligroso de América en tan sólo 15 años”. Arrojé la hoja del periódico cuando vi la fecha. 3 de Marzo de 2020. ¡En verdad habían pasado 15 años!
1 comentario:
Me gusto o.o
quiero leer mas!!
sigue asi que te esta quedando muy interesante!
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