-Pero no entiendo nada, hace menos de una hora me encontraba en mi época, todo estaba bien y ahora han pasado ya quince años. Toda la ciudad parece destruida e intentaron matarme –dije completamente desesperada. Mis manos se encontraban puestas firmemente sobre el escritorio del anciano al que llamaron Wissen hace un momento.
-Calma, Jessica. Comenzaremos a explicarte todo, pero antes debes prometernos que no saldrás de la mansión a menos que sea bajo mi permiso y con la supervisión de alguien –me dijo el señor Wissen con natural tranquilidad.
Suspiré y miré la habitación tratando de relajarme. Parecía un estudio común; lleno de libros y pinturas que a mi parecer eran horrendas.
-Me dijeron que estoy en el Limbo ¿qué hago aquí? –pregunté alejándome unos pasos del escritorio y de forma más calmada.
-Lo que voy a decirte es muy probable que te confunda y seguramente lo negarás, sin embargo debo decírtelo –respondió el anciano con un semblante más serio y con las manos recargadas sobre el escritorio, una sobre otra –moriste hace quince años, Jessica.
-¿Qué yo qué! –pregunté completamente sorprendida y asustada. El maestro Wissen había acertado, me encontraba confundida –No puede ser posible, no recuerdo haber muerto. ¡Salí de mi casa hace apenas 20 minutos! –el hombre había vuelto a acertar. No lo aceptaba, no podía. Era imposible que estuviera muerta.
-Geist te explicará eso. Es su deber como tu tutor –continuó el anciano mirando al chico que se encontraba a mi lado.
-¿Qué yo seré qué! –preguntó el chico y por unos instantes una expresión de asombro y fastidio se asomó en su rostro, pero enseguida su inmutable expresión regresó con un suspiro –como usted ordene, maestro Wissen.
Wissen no mostró reacción alguna ante la respuesta de Geist. Su decisión también me había molestado; Geist y yo no habíamos empezado bien y no quería imaginarlo de tutor, pero ¿tutor de qué?
-Uhm…maestro Wissen, ¿cómo que morí hace quince años? ¿Por qué él será mi tutor? ¿Y por qué no puedo salir? –pregunté sin detenerme a recibir la primera respuesta. Estaba demasiado confundida.
-La primer y tercer pregunta se relacionan. Verás, tu muerte fue debido a un suicidio y le tomó 15 años a tu alma llegar hasta aquí. Ahora Minos te busca para enviarte al Bosque de los Suicidios en el séptimo círculo del infierno: Violencia. Si sales, sus siervos te cazarán y llevarán ante él. Son los miembros de la Abgrund y conociste a uno de ellos hace un rato –Wissen se mostraba serio y seguro de sus palabras. No podía creerle, más esto no parecía una broma.
-Debo estar soñando. Nada de esto existe. Todo es una creencia religiosa y ahora yo lo estoy soñando. Debo segui r en mi cama. Nada de esto es real –respondí incrédula a todo lo que me habían dicho.
Ambos me miraron con seria expresión y Geist tocó el rasguño que había sufrido mi sudadera a causa del balazo.
-Sangre –dijo fríamente –nadie sangra en sueños.
Toqué mi brazo. Noté que dolía, pero ¿cómo? Estaba muerta. ¿Cómo podía sentir siquiera dolor? Volví a mirarlos. Esto no podía ser de verdad. Gruesas lágrimas invadieron mis ojos y después rodaron por mis mejillas. No lo soporté y salí corriendo del estudio. Sólo escuché a Wissen decir “ve por ella, Geist, hay que protegerla”.
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